Vista de una de las pisicinas de lixiviados del exrelleno sanitario de Mallasa que ya presenta vegetación. Foto: AMUN.

AMUN/31-08-23

El alcalde Iván Arias, junto a periodistas y autoridades municipales, realizó este jueves una inspección al exrelleno sanitario de Mallasa, donde demostró que no emite gases contaminantes desde hace más de 17 años y sus 35 chimeneas son monitoreadas de manera permanente por funcionarios ediles.

“Quiero demostrarles que lo de ‘gases tóxicos’, que ‘estamos respirando aire contaminado’, no existe en esta zona”, aseguró el burgomaestre a los periodistas. A lo que complementó el director de Prevención y Control Ambiental de la Alcaldía de La Paz, Marco Martínez, que el “exrelleno está cerrado hace 20 años, tiene licencia ambiental y hace 17 años que funcionan (35) chimeneas de manera permanente y (a través de chimeneas) es cómo vamos controlando”.

“Hubiéramos empezado a sentir en la nariz una picazón, pero no lo estamos sintiendo”, expresó Martínez a los periodistas, tras concluir el recorrido al exrelleno. En el lugar existen cuatro piscinas grandes, ahora casi vacías, para los lixiviados que se evaporan y 35 chimeneas que, desde hace 17 años, queman el biogás emitido, de este modo no despide olor y se evitar contaminar el medio ambiente. 

Sobre las cuatro piscinas que funcionan desde hace 17 años, Martínez explicó que “se va evaporando lo que es el lixiviado, igualmente los olores, porque el líquido no tiene aireación, solamente está estancado. En esta área también tenemos la mitigación en un sector cubierto con vegetación que nos permite, de igual modo, mitigar la generación de olores”.

La función que cumplen las 35 chimeneas es “realizar una quema pasiva del biogás que genera la materia orgánica” para reducir la contaminación. El alcalde Arias, periodistas y el director de Prevención y Control Ambiental, se aproximaron a una chimenea, colocaron su mano, estaba caliente, y se comprobó que no emite olor alguno, tampoco la cercanía genera malestar como picazón en nariz y ojos.

“Miren esto, puedo estar acá, me va a quemar la cara (se aproximó a la chimenea), pero en ningún caso me voy a intoxicar”, dijo el burgomaestre. Martínez afirmó que el gas “que sale de las chimeneas y piscinas al ponerse en contacto con la atmosfera y el viento empieza a diluirse”.

A casi un kilómetro se encuentra la unidad educativa Hermann Gmeiner, donde en una hora cívica, realizada después del desfile cívico por el Día de la Bandera, 19 estudiantes se intoxicaron y donde no llega ningún olor desde el exrelleno sanitario, aseguró Martínez.  

Desde hace 17 años funcionarios municipales realizan un monitoreo in situ y desde hace seis años son más 20 personas de la Empresa Municipal de áreas Verdes, Parques y Forestación (Emaverde) que trabajan en el exrelleno. Nadie enfermó en el lapso de este tiempo.

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