La madrugada de este viernes, la avenida Aruntaya se cerró debido a que descendió gran cantidad de material de arrastre que atrapó a dos vehículos.
AMUN/28-0225
A Jeaqueline Ticona, una vecina de Aruntaya, no le importó ni la lluvia, ni la hora. Lo único que buscaba era invitar un vaso de café a los obreros municipales que presurosos limpiaban el material de arrastre de la avenida Aruntaya.
Este jueves por la noche y la madrugada del viernes, llovió por cuatro horas. “He traído cafecito para que los obreros tengan un poco de calor. Está haciendo mucho frío”, dijo la mujer quien sostenía en sus manos una jarra con café y lo repartía entre los obreros.
“Muchas gracias”, le decían los trabajadores ediles, mientras tomaban el café que humeaba. “Me ha venido bien”, dijo uno de ellos.
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Atención inmediata
Jeaqueline explicó que ella vive a dos cuadras de la avenida Aruntaya, donde la madrugada de este viernes ingresó una gran cantidad de material de arrastre y que atrapó a dos vehículos y entró a dos viviendas.
La lluvia no cesaba y había caído más de cuatro horas. Eran las 2:30 de la madrugada, cuando Jaqueline invitó un vaso de café al alcalde Iván Arias, quien recibió con mucho cariño el vaso y luego la abrazó como un gesto de agradecimiento.
“Es sólo un vasito de café, el Alcalde y los trabajadores están viniendo a ésta hora para habilitar la vía. Para ellos no hay lluvia, ni frío”, dijo la mujer quien estaba acompañada de un familiar y su mascota.
Dato
Ante cualquier emergencia por lluvias, la ciudadanía puede llamar a la Red 114, que atiende las 24 horas del día y durante todo el año.
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