AMUN/27-02-24

La Paz BUS cumple 10 años de vida y a lo largo de este tiempo el personal del servicio edil ha sido testigo de una serie de historias dignas de contar, donde se puso a prueba la calidad de atención al ciudadano que pregona. Ese es el caso de una niña cuyos padres la embarcaron en una unidad del ChikiTiti de la ruta Caja Ferroviaria el 2 de febrero de 2023, pero la pequeña se olvidó dónde tenía que bajar y se aplicó el protocolo de asistencia para ayudarla.

El gerente de La Paz BUS, Franco Soliz, narró esta peculiar historia que, en su criterio, muestra cómo este servicio es “único”. El hecho se produjo el primer día de clases de la gestión pasada.

“Dentro de las historias que realmente nos han marcado en el PumaKatari, está la de una niña que estaba solita. Era una niña bastante pequeña, la subieron al bus sola. Sus papás obviamente la dejaron del trabajo para que se vaya a su casa. La niña se perdió, se desubicó totalmente de dónde era la parada, se puso a llorar”, contó Soliz.

De acuerdo con el protocolo de La Paz BUS se hizo las consultas pertinentes a la niña, como su nombre, edad y si tenía algunos datos de sus papás o de algún familiar. Efectivamente, la pequeña tenía anotado en su cuaderno el número de celular de sus papás y por este medio personal edil se comunicó con los papás, por lo que no fue necesaria la remisión de la niña a oficinas de la Defensoría Municipal.

El personal de La Paz BUS llevó a la niña a uno de los patios de los buses mientras se hacía el contacto con los padres. “Fue complicado el llamar a sus papás, conseguir el número de los papás, pero ha sido algo muy reconfortante porque se ha hecho un trabajo de investigación dentro de nuestros anfitriones y conductores hasta dar con los papás de la niña y poder llevarla a nuestro patio”, explicó la autoridad.

Ya en el patio, la niña fue atendida por una anfitriona, se le suministró agua y alimentos con el fin de que se sienta segura en tanto se ubicara a sus padres. La pequeña, rememoró Soliz, le cogió cariño a la anfitriona y se sintió segura con ella.

“Fue algo enternecedor el ver cuando llegaron los papás y que la niña se despidió con un abrazo de la anfitriona. Y bueno, que los papás también estaban totalmente agradecidos con nosotros fue muy gratificante porque creo que es algo muy único que en ningún lado podría pasar por lo menos en nuestro país”, añadió Soliz.

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